Un lugar con tiempo propio
Blesa es un pequeño pueblo de las Cuencas Mineras turolenses, asomado al río Aguasvivas. Casas de piedra, almendros, una iglesia que se ve desde lejos y caminos que llevan al agua.
No hay prisa, no hay ruido. Solo un paisaje que se cuenta despacio y un puñado de vecinos que todavía saludan desde la puerta.
Identidad
Pasear sin salir del pueblo
El templo parroquial preside la plaza con su torre de ladrillo, visible desde casi cualquier punto del pueblo.
Un paseo entre casas de piedra, dinteles tallados y pequeños rincones donde da gusto pararse.
Subidas suaves desde el pueblo que abren vistas amplias sobre el valle y los almendros.
Restos del Blesa agrícola: bancales, acequias y molinos que el agua todavía recuerda.
Agua viva
El Aguasvivas atraviesa Blesa y a pocos minutos del pueblo se abre la Hoz del Hocino, un cañón de paredes calizas donde el río se cuela entre piedra. Una ruta sencilla, perfecta para una mañana tranquila.
Vida de pueblo
Después del pueblo